miércoles, 23 de junio de 2021

 EL VIAJE A NINGUNA PARTE


Algo le quita el sueño. Lleva demasiado tiempo sin viajar, ¿será eso? Empieza a pensar destinos. Podría ir a muchos, pero en lo más profundo de su ser duda que alguno de ellos pueda sorprenderla como necesita. En cuanto al trayecto, conoce todos los medios de transporte, incluso a algunos les teme. Cree que no le va a compensar ningún viaje, pero no puede quedarse parada, algo quiere, algo necesita, algo le inquieta.

Un día lo ve claro en un sueño. A partir de ese momento escapa todas las noches de casa para crear su propia nave espacial, bajo la luz de la luna. La construye con todo el amor que puede ponerle, con todas las piezas que necesita perfectamente encajadas, sin faltarle detalle, de los colores y formas que le gustan. Una vez terminada decide emprender su aventura. Una aventura espacial que pinta muy especial, ya que va a dejar el mundo terrenal para explorar el universo.   

Llegó el gran día. Iba vestida con ropa cómoda pero sin perder estilo. Sentía una mezcla de entusiasmo y miedo. Quería pero no quería. Le hubiese gustado que alguien la acompañara, pero no soportaba la idea de que nadie se pudiera atrever a trastocarle la paz que buscaba en ese momento, en ese viaje, sólo suyo. Su nave estaba preparada. Salió al jardín, cerró los ojos y caminó despacio. Sabía de memoria el camino y la distancia exacta hasta llegar a la nave, escondida entre los frondosos árboles. Antes de subir inspiró profundamente, tal vez para coger todo el oxígeno que después le pudiera faltar, pero lo perdió exhalando con la misma fuerza, y ya no había marcha atrás. 

El mecanismo de despegue de la nave era sencillo, ella lo había creado y no le había apetecido complicarse la vida en eso. Lo importante era que funcionara, y volara a gran velocidad. Despegó discreta, silenciosa, únicamente una luz blanca parpadeaba en la noche, cual luciérnaga. Y así se adentró en la oscuridad de la noche, camino a lo desconocido. ¿Dónde llegaría?, ¿sobreviviría? No lo sabía. Se acomodó junto a la ventana y vio de cerca la luna, la cual le sonrió burlona. Ella, ofendida, le giró la cara, no sabía porqué pero se sentía traicionada por esa luna a la que tanto había adorado. Siguió observando el paisaje sideral y pudo vislumbrar nebulosas, le parecieron preciosas. La luz destelladora de las estrellas al acercarse a ellas era espectacular. La verdad es que no pretendía llegar más allá de su galaxia, pero sí que tenía curiosidad por conocer algún planeta. Pensar que todo el viaje iba a ser dentro de la nave le ahogaba. Saturno le llamaba la atención, tal vez por sus anillos. Pero no tenía mapas. Agua y comida sólo para algunos meses, y la probabilidad de que llegara a algún planeta era muy remota. 

Siguió pasando el tiempo, demasiada oscuridad para algunos juegos de luces de vez en cuando. Y se aburrió, se agobió, se desesperó. Se entretuvo dentro de la nave como pudo, dibujando, pintando, escuchando música… hasta que un paisaje nuevo se coló por la ventana, era como purpurina brillante. Le hizo despertar de sus sueños y tristeza. Expectante y boquiabierta miraba aquello, cuando un fuerte golpe detuvo su nave. La puerta se abrió y un viento excesivamente frío se coló por ella, helándole los huesos. ¿Podría haber llegado a Saturno? Había dormido demasiado y estaba aturdida. No obstante, tenía la suficiente consciencia como para saber que si salía ahí afuera, su cuerpo no iba a resistir las nuevas condiciones de ese lugar. Quería vivir, pero en su nave también estaba muriendo poco a poco. Por eso, algo la hipnotizaba hacia aquella puerta al exterior. Salió, y lo vio. Vio el planeta, lo pisó, lo tocó… antes de que el frío le paralizara todo el cuerpo. Alzó la vista y observó la estela de “purpurina” brillante rodeándolo. Mientras, el gas que se desprendía del suelo iba asfixiándola, lentamente. Ya no pudo respirar, pero logró mantener los ojos abiertos unos minutos más, intentando mantener el brillo en su mirada hasta el final. Y así poco a poco terminó su último viaje, ese que no la llevó a ninguna parte. 

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