jueves, 2 de junio de 2011

DEL COLOR DE LA FELICIDAD

- La primavera, qué bonita era… Recuerdo cuando los paisajes se llenaban de luz y de colores. Y ahora, ¿dónde está el color de las flores? puedo olerlas, puedo tocarlas… sé que están ahí, y no van a desaparecer porque no pueda verlas, ¿verdad?
- Claro que no, siempre estarán ahí, te lo hacen saber mediante su aroma y textura.
- Toco tierra y plantas, el aire acaricia mi cara y puedo sentir calor. Hace un buen día para disfrutar del campo, ¿a qué sí?
- Por supuesto, hace un día espléndido.
- ¡Qué bien! Mira, vienen mis amigos. Escucho sus voces a lo lejos, vienen despacio. Siempre riendo, que bien me lo paso con ellos. Ya están aquí. ¡Hola! ¡qué sorpresa!


Todos la saludan. Unos le dan un abrazo, otros dos besos, y todos le dicen algo. Reconoce sus voces, sus colonias, su forma de saludar… Han venido todos.

- ¡Habéis traído bocadillos! qué bien huele… ¡qué hambre!
- Toma, este para ti, es de...
- ¡No! no me digas de qué es, a ver… umm ¡está buenísimo! es mi preferido, como me conoces… ¡gracias!


Comen, charlan. Ella se siente bien, tranquila, segura, nada puede pasarle en ese ambiente de confianza, rodeada de gente querida. De repente gritan todos:
- ¡¡¡¡FELICIDADEEEEEEES!!!! ¿No te pensarías que nos habíamos olvidado de tu cumpleaños? Toma, ¡esto es para ti! - le dejan un paquete grande en sus manos mientras alguno tira de sus orejas.
- ¡Muchas gracias! ya me estaba empezando a preocupar… - todos ríen. Comienza a retirar el papel de regalo cuidadosamente, se lo imagina de color azul con peces de colores. Intrigada sopesa la caja, la agita, y finalmente la destapa. Toc
a lo que hay dentro, nadie le dice nada. Desliza sus manos por el tejido, es suave como la seda. Sabe que es ropa, pero… ¿qué es? - ¡¿¡Un vestido!?! – exclama a la vez que pregunta, muy emocionada.
- Un vestido violeta, como siempre habías querido tener, ¿te gusta?
- ¡Me encanta! ¡gracias a todos! ¡estoy contentísima! – no se resiste a probárselo, aunque sea encima de la ropa.
- ¡¡Estás guapísima!! – le dicen todos.


De pronto, se desencadena una pequeña tormenta primaveral. Rápidamente, entre todos, recogen las cosas para correr a protegerse de la lluvia. La cogen de la mano y corren campo a través. Ella, con su vestido violeta, corre con todas sus fuerzas. Siente la lluvia empapándola, y siente el calor de las manos que la acompañan y tiran de ella. No puede ver nada, pero no tiene miedo, sabe que no tropezará. Así que corre y se ríe, feliz como nunca, con su nuevo vestido se siente una auténtica princesa.

3 comentarios:

  1. Claramente, está ciega... :-P

    Será Guti, al que el alcohol le nubló la vista...¿?¿?

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  2. menos mal que se entiende, jeje, aunque tu percepción está sesgada porque ya lo sabías... xD no, pero yo creo que voy dando bastantes pistas, lo de Guti fue que lo interpretó de otra manera

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  3. Jejeje... buscándole cinco pies al gato!

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