domingo, 17 de julio de 2011

LA FLOR DE LA ESPERANZA

Cuenta la leyenda que en un país muy muy lejano hubo una vez un hospital en el cual se curaron millones de niños de todo el mundo. Y tal vez el secreto de ese éxito lo tuvo un fantástico acontecimiento, que dejó boquiabiertos tanto a los niños como a los mayores.

Dicen que un día apareció un duende del bosque, y visitó una a una todas las habitaciones donde había niños hospitalizados. Llevaba un tiempo observándolos tras las ventanas, y no le gustaba nada la tristeza que veía en sus ojos. Así que un día se armó de valor y se arriesgó a colarse en el hospital, aún sabiendo que su familia le había advertido que no se mezclara con los humanos, ya que no creían en seres diferentes. Los niños se alegraban al ver a un ser tan simpático y extraño, y el duende les regaló un tallo mágico a cada uno y les contó la historia de la flor de la esperanza.

Cada mañana aparecerá debajo de tu almohada un gran pétalo de un color diferente, acompañado de una nota en la que habrá escrito algo bueno de ti. Tendrás que escribir en cada pétalo algo que te gustaría hacer cuando salgas del hospital e ir pegándolos al tallo, para ir formando una colorida y preciosa flor. Cuantos más pétalos y notas recibas, más grande y bonita podrás hacer tu flor. La mañana que ya no aparezca debajo de tu almohada el pétalo y la nota significará que ya has dejado de estar malit@, y podrás irte a casa y regalarle a tus papás la flor, para agradecerles lo que se han preocupado por ti mientras te han cuidado las personas del hospital. También podrás hacer aquellas cosas que habías planeado y escrito en los pétalos.

A los niños les encantó la historia. Todos tuvieron en su habitación un jarro con agua donde metieron el tallo mágico y poco a poco lo fueron llenando de pétalos de bonitos colores que daban una alegría especial a sus temporales dormitorios. Cada mañana se despertaban con la ilusión de adivinar qué color encontrarían ese día bajo de la almohada, o qué cosa buena les diría la nota. A veces compartían con los demás niños del hospital los escritos de las notas y los colores que les habían salido. Y el día que ya no recibían nada también sentían una gran alegría, ya que volvían a sus casas.

El duende del bosque observó durante años a todos los niños que pasaron por ese hospital, alegrándose cuando les veía mejorarse, y orgulloso de haberse colado allí aquel día, aunque hubiese desobedecido a su familia, porque los niños sí que creyeron en él.

Dedicado a Inma y a sus niños del hospital Vinalopó de Elche.

4 comentarios:

  1. Precioso cuento. Inma estará orgullosa y feliz.
    Me ha gustado mucho tanto el cuento como el Blog.

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  2. Muchas gracias! Yo he leído escritos tuyos en Novelda Digital y para mí es un orgullo que hayas pasado por aquí y te guste, gracias!

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  3. Pienso igual que Clinclinclinclok, es un cuento precioso. Me gusta mucho la forma que tienes de escribir, tus palabras se meten en los corazones más sensibles dando mucho que pensar y reflexionar. Sigue así y seguro que te publicarán algún escrito!! ;)

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