¡QUÉ CASUALIDAD!
Seguro que todos habréis utilizado alguna vez este tipo de expresiones:
¡Qué casualidad!: se suele decir cuando es difícil coincidir con alguien en un sitio, o que se dé otro tipo de coincidencia, pero aún así se produce. Es positiva.
¡Quéeeeee casualidad!: la utilizamos irónicamente cuando presenciamos una “coincidencia” no muy grata. Muchas veces es intencionada, de ahí el tono irónico.
¿Por casualidad no tendrás…?: cuando nos gustaría que lo que necesitamos lo tuviera cierta persona en cierto momento. Como sabemos que es difícil, expresamos de esta forma nuestras pocas expectativas de éxito, normalmente acompañado de un débil tono de voz. Si la respuesta es positiva se suele experimentar sorpresa inicial seguida de gran alegría.
¿Por casualidad no sabrás… /conocerás… /te gustará… /habrás visto… /habrás ido…, etc.?: en la misma línea que la anterior pero, o buscamos coincidir con alguien en algo para iniciar un tema de conversación, o queremos que nos dé alguna información sobre algo.
Pueden producirse casualidades de muchos tipos. Normalmente nos hacen gracia, nos sorprenden, nos extrañan, nos dan rabia si son negativas… Algunos ejemplos de casualidades llevadas al extremo pu
eden ser:
eden ser: - Que te toque la lotería, por lo que tu suerte te parecerá increíble y te sentirás inmensamente feliz.
- Que un ser querido vuele en un avión y tenga un accidente, por lo que maldecirás que precisamente haya tenido que ser él/ella una víctima de ese fatídico vuelo.
- Que un ser querido vuele en un avión y tenga un accidente, por lo que maldecirás que precisamente haya tenido que ser él/ella una víctima de ese fatídico vuelo.
Está claro que si no compramos lotería nunca nos tocará, al igual que si nunca subimos en un avión no tendremos un accidente. No obstante, la probabilidad de que sucedan los casos anteriores es muy baja. Aún así, se sigue comprando lotería, ante la esperanza de la posible gran alegría, aunque difícil; y se sigue teniendo respeto al avión porque, aunque sea muy difícil que tenga un accidente, puede pasar.
Por otro lado, a veces tienen lugar casualidades que son demasiado extrañas o casi imposibles de producirse, y éstas pueden llegar a provocar miedo. ¿Por qué? Porque el ser humano está acostumbrado a que todo tenga que tener una explicación, y si es lógica mucho mejor. Todos tenemos asumido que las casualidades, por “norma general”, son producidas por el azar, pero si su tipo, origen o reiteración llega a producir miedo, sólo podemos estar ante dos tipos de hechos:
1. Que no sea una verdadera casualidad, es decir, que percibamos las cosas como casuales pero que en realidad sean otras personas las que se encarguen de que así sea.
2. Que sea una verdadera casualidad. Si estamos convencidos de descartar la opción anterior podemos hacer dos cosas: plantearnos si la espeluznante casualidad nos intenta decir algo (sin tener explicación alguna) o, simplemente, deleitarnos con los misterios con los que el azar de vez en cuando tiene el gusto de sorprendernos.
Y no se me ocurre mejor manera de finalizar este repaso de casualidades de la vida que con un caso práctico: ¿por casualidaaad no os apetecerá dejarme algún comentario? ;p
PD: Siempre me produce una gran satisfacción que coincidan vuestros ojos con mis letras, por casualidad o sin ella, gracias.
Serendipia!
ResponderEliminarSiempre me ha gustado esta palabra.
Y si no has visto la peli, un día que estés aburrida alquílate la película, el título es "Serendipity" con John Cusack y Kate Beckinsale, está entretenida.