
1ª campanada. Durante esta campanada una niña está naciendo cerca de allí. Sus primeros segundos de vida parecen traumáticos pero, en sólo unos minutos, el miedo a lo desconocido dejará paso a la inquietud, a la curiosidad, y a la tranquilidad y calidez que le aporta el regazo de su madre, que esboza una sonrisa de satisfacción, muestra de una felicidad plena.
2ª campanada. Un niño está nervioso. Todavía no ha escrito la carta a Los Reyes Magos y se le acaba el tiempo. El problema es que no sabe si pedir un barco pirata de Playmobil o un Scalectrix. Su madre le ha dicho que los Reyes sólo le pueden traer un regalo porque hay muchos niños en el mundo, y él no sabe qué juguete prefiere. Si no logra aclarar su duda pronto a lo mejor finalmente escribe los dos, por si acaso.
3ª campanada. Una niña envuelve los regalos de Reyes para sus padres. Sólo hacía unos años que se había enterado de quienes eran los Reyes, pero había decidido no perder su ilusión. Ahora, ella era una Reina Maga más. A su padre le había hecho un portarretratos con macarrones y le había puesto una foto en la que salían los dos. A su madre, le había hecho un joyero decorando una caja de cartón con pintura y purpurina. Lo que más deseaba es que les gustaran.
4ª campanada. Un niño espera impaciente la llegada de su primo al día siguiente. Poder jugar con él, poder contarle que ya ha conseguido completar el álbum de cromos de la Liga, y que su profesora le castigó un día porque le dijo fea y tonta a una niña que siempre le tiraba el estuche al suelo aposta. Además, a lo mejor su primo podría grabarle el juego que tanto le gusta.
5ª campanada. Una adolescente está preocupada. Su mejor amiga le dijo que la llamaría ayer y aún no la ha llamado, y encima el chico que le gusta cree que está por otra de su clase. Está segura de que se ha fijado en sus tetas, porque ella a esa chica no le encuentra ninguna virtud más… Teme que durante las vacaciones de Navidad puedan estar hablando y se gusten mutuamente. Necesita contarle todo esto a su mejor amiga, así que mañana la llamará sin falta.
6ª campanada. Un adolescente está contento. Sus padres le han anunciado que este enero podrá apuntarse a la autoescuela. Cuando se saque el carnet no tendrá que depender de nadie para ir a los sitios. Hasta le han entrado ganas de ponerse a estudiar.
7ª campanada. Una chica cree que está embarazada. Tiene planes de boda, pero este hecho le ha pillado desprevenida. Se había imaginado las cosas de otra manera. Mañana se hará la prueba antes de alarmar a nadie. Necesita tranquilizarse. Da gracias de tener trabajo, sin él todo sería más difícil.
8ª campanada. Un chico está agobiado. Quiere mucho a su novia pero también le gusta una amiga de su novia. Y ella le tira los tejos. Le ha dicho mil veces a su novia que esa amiga no es trigo limpio, pero no ha conseguido que se aleje de ella. Encima no soporta a sus padres, todo el día con la cantinela de que tiene que centrarse, ser más responsable… Ojalá pudiera independizarse, en cuanto encuentre un trabajo se largará a vivir de alquiler.
9ª campanada. Una madre está inquieta. Su hijo se ha ido por primera vez unos días fuera con los amigos. Confía en él pero tiene miedo de que le pueda pasar algo. A ella también le apetece irse unos días fuera, con su marido. Le vendría muy bien para desconectar de las rutinas diarias y relajarse. Se lo propondrá para San Valentín.
10ª campanada. Un hombre está preocupado. En su trabajo las cosas no van bien y teme que en enero hagan recortes. No sabe qué hará si le despiden… No quiere decirle nada a su mujer. Sólo espera que las cosas se arreglen, y no sea necesario que tomen esas medidas. Con un solo sueldo y tres hijos les sería muy complicado acarrear con todos los gastos.
11ª campanada. Una anciana observa a su familia. Se siente orgullosa de lo que han creado su esposo y ella. Le parece que fue ayer cuando se conocieron, y ahora cuatro niños corretean por su casa llamándoles abuelos.
12ª campanada. Un anciano descansa en la habitación de un hospital. Sus hijos aguardan a su alrededor. Nunca han dejado que se sienta sólo. Entreabre los ojos, y encuentra sus miradas transmitiéndole el mayor cariño que alguien pueda desear. Sabe que ya no tiene sentido para él pensar en el año próximo, pero se siente feliz.
A la vez que finalizaba el sonido de la doceava campanada, la mujer se despertaba. Aturdida, mira el reloj de pared. ¿Las 12? Se levanta, mira por la ventana. Es de día, 1 de enero. Lleva durmiendo 12 horas. Abre la ventana y una brisa fresca le despeja la cara mejor que el agua. Mira de reojo su reloj de pared y sonríe extrañada. No sabe cómo ha podido dormir tanto, perdiéndose la Nochevieja. Se pregunta qué habrían estado haciendo anoche sus familiares y amigos… ya les preguntará. Se asoma por la ventana, llama a la primera persona que ve pasar por la calle, y le desea un feliz año nuevo.
Cada 31 de diciembre,
cada persona estará viviendo una de las 12 campanadas, según la etapa de la vida en que se encuentre. Lo que yo he relatado son sólo ejemplos de distintas situaciones que pueden estar sucediendo en un mismo momento. No obstante, a pesar de que muchos están viviendo una misma campanada en cuanto a época, cada uno de ellos la escuchará de forma diferente, porque cada campanada puede sonar de una infinidad de formas, porque cada persona es única.

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