martes, 18 de octubre de 2011

IMAGINE

La imaginación, esa herramienta sin límites que posee la mente del ser humano. Podemos imaginarlo todo. Lo que hemos vivido, lo que no, lo que a lo mejor o nunca viviremos, cosas que me gustan y cosas que prefiero no imaginar. Esa ausencia de límites deja a nuestra mente infinitas posibilidades, pero ¿qué cosas solemos imaginar?

- Hechos pasados agradables, nuestros o de otros. Rememoramos estos hechos en nuestra imaginación para que perduren en nuestra memoria y revivir de algún modo las sensaciones positivas que nos produjeron.

- Hechos presentes que pueden pasarnos o nos gustaría que nos pasaran, a nosotros o a otros. Ante la variedad de posibilidades que ofrece el día a día, continuamente imaginamos probabilidades de sucesos. Esto nos ayuda a tener un mejor control de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Por ejemplo, la capacidad para anticiparnos a algo habiéndolo imaginado previamente posiblemente nos garantice una mejor respuesta en un determinado momento que si la situación nos pilla desprevenidos.

- Hechos futuros que nos gustaría que pasaran, a nosotros o a otros. Aquí me refiero, sobre todo, a las aspiraciones. A menudo imaginamos cosas que pasarán o pasarían si… cuando… etc. Por ejemplo, yo me puedo imaginar trabajando en un colegio, visitando Tailandia, etc.

- Hechos negativos pasados, presentes o futuros. Normalmente no nos gusta imaginar cosas malas. No obstante, nuestro pensamiento a veces nos traiciona haciéndonos imaginar cosas desagradables que nos han pasado, que podrían pasarnos, o que tememos. Generalmente nos esforzamos en no imaginar cosas negativas, aunque si el hecho o temor es significativo puede aflorar también en forma de pesadillas.

- Hechos que nos cuentan otras personas o que leemos en los libros. Cuando alguien nos está contando algo, inconscientemente nos lo estamos imaginando. De la misma forma, es casi imposible no imaginarnos todo lo que leemos en los libros. Si conocemos a las personas y el contexto de los hechos que nos cuentan, la imaginación se aproximará más a la realidad. En cambio, si no conocemos nada, como en el caso de los libros, nuestra imaginación se inventará a los personajes y los escenarios, en base a las descripciones que nos den.

Utilizar la imaginación tiene aspectos positivos. Algunas ventajas son:

- Cada persona tiene su propia capacidad de imaginar, y normalmente imagina lo que quiere. Y cada persona decide también si quiere compartir algo de lo que imagina, dónde, cómo, cuándo y con quién.

- No existen las normas sociales, puesto que la imaginación no tiene trascendencia más allá de la mente. En ella podemos saltarnos cualquier regla establecida en nuestra sociedad sin perjuicio alguno.

- Imaginar situaciones que podrían suceder nos permite “prepararnos mentalmente” a posibles futuros acontecimientos, analizando cómo nos sentiríamos o qué haríamos en esos casos.

- Sirve para evadirnos a ratos del mundo real. También para ilusionarnos por cosas que estén a nuestro alcance.

- Nos ayuda a ser más creativos. La imaginación nos permite expandir nuestra mente, e inventar cosas que luego podremos plasmar si queremos (imágenes, escritos, diseños, etc.)

En cuanto a aspectos negativos, se me ocurren los siguientes:

- Aunque la imaginación es libre, muestra aspectos de la persona, y podemos ser juzgados negativamente si compartimos pensamientos imaginarios no aceptados por el/los receptor/es de la información.

- La imaginación puede ganar terreno a la realidad, pudiendo llegar a provocar problemas al tener que asumir exigencias reales.

- La imaginación es tan amplia, y la vida real tan limitada, que si imaginamos con expectativas reales cosas demasiado difíciles de que sucedan puede provocarnos frustración.

En mi opinión, creo que no debemos dejar de imaginar, de soñar, de inventar… Podemos imaginar que todo es más fácil, que las barreras se rompen, que somos capaces de todo... ¿Quizás estemos alejándonos demasiado de la realidad y nos frustremos? No. Porque uno de los aspectos más importantes en las personas es la actitud. Imaginar cosas positivas puede darnos fuerza para avanzar en la vida, ánimo para hacer cosas. Pero sin olvidarnos de la realidad. La vida real, la que compartimos con mucha gente y nuestra principal fuente de imaginación. La que nos inspira y nos ilusiona. La que nos recuerda quienes somos. La que nos hace caer y nos levanta. La que nos aporta las mayores alegrías y el mayor dolor. Imagino que vivo y vivo imaginando.

Podría elegir entre muchas imágenes que representen la imaginación, pero mejor que cada uno os imaginéis la vuestra propia. Seguro que todas son fantásticas y únicas. Esta vez pongo música.



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